Final antes de la final para el Real Madrid y la Real Sociedad en la Copa del Rey. Los blancos empiezan un mes después el ‘segundo tiempo’ de la eliminatoria con ventaja mínima con un gol de Endrick (0-1), ante un rival tan ilusionado como ambicioso, que se agarra a la historia de hace cinco años, ganaron 3-4 en el Bernabéu, para presentarse el 26 de abril en Sevilla.
Grises
Los de Ancelotti harían mal si dan por bueno el 0-1 de la ida, ante un rival diestro en ataque que aprovechará los espacios si los blancos repiten en defensa el planteamiento contra el Leganés, con Lucas Vázquez más preocupado en atacar que en defender y Camavinga empeñado en meterse de media punta en lugar de ayudar en la salida del balón. Imanol. En la Real saben que no está siendo la mejor temporada, pero, como los blancos, se mantienen en pie gracias a esa filosofía del juego ágil, combinativo y posicional que le ofrece beneficios en un año gris.
Ancelotti saldrá con su mejor once en el que faltarán los cinco lesionados de los últimos partidos, incluido Courtois al que volverá a sustituir Lunin. Por el contrario, el italiano recupera a Vinicius, Rodrygo, Valverde y Tchouameni, que descansaron del ‘Virus FIFA’ en la Liga ante el Leganés y que sustituirán a Modric, Lucas, Brahim y Güler. No quiere decir que sea una garantía recuperar a cuatro titulares, porque dependerá del día que tengan sus individualidades, que es de lo que viven ante la falta de conexión coral. Salen a divertirse, con Vinicius al frente, olvidándose de que el fútbol es un juego colectivo en el que hay que levantar la cabeza.
Ilusión
Imanol, por su parte, recupera a Barrenetxea y Aguerd, y posiblemente a Óskarsson. Sin embargo, sigue sin contar con Odriozola, Zakharyan, Brais y Becker, jugadores importantes que impiden al técnico de Orio disponer de su mejor once. Esto no evita que sueñe con tumbar al gigante blanco y repita el trayecto que hizo en las tres últimas finales a las que llegó, en las que se ganó el pase en los partidos de vuelta a domicilio ante el Athletic en 1987 (0-0 y 0-1), el propio Real Madrid en 1988 (1-0 y 0-4) y el Mirandés en 2020 (2-1 y 1-1).
El Madrid tiene ventaja y de aprovecharla afrontará su cuarta final esta temporada, con dos victorias (Supercopa de Europa e Intercontinental) y una derrota (Supercopa de España). El Madrid es un equipo con excelentes músicos que tocan de oído ante la falta de una partitura. Ancelotti exige compromiso, concentración y actitud cuando no tienen el balón, pero cuando lo tienen promueve la improvisación y de eso no se vive siempre. Sobreviven por la pegada, con Mbappé al frente, que le enmiendan la plana hasta ahora.
