Tres franjas rojas vendrían a la mente de cualquier buen aficionado al fútbol cuando se habla de camisetas: la de River Plate, la de la selección de Perú y por supuesto, la del Rayo Vallecano; próximo rival del Barça en la Liga.
El origen de la franja que identifica al Rayo (tanto, que muchos aficionados se refieren a su club precisamente así, La Franja, en mayúsculas) se remonta al verano de 1949. Cumplía entonces el club 25 años (fundado en 1924, hace pocos meses celebró su centenario), pero no atravesaba un buen momento deportivo.
Lejos de la elite, el Rayo firmó por entonces un convenio de colaboración con el Atlético de Madrid, en virtud del cual el club colchonero cedía varios futbolistas al equipo de Vallecas.
A cambio, el Atlético trasladó una petición al Rayo: que introdujese algún elemento rojo en su equipación, que en aquel momento era totalmente blanca (salvo las medias, que eran de color negro).
En un primer momento se planteó que el Rayo adoptase la misma equipación que el Atlético: rayas verticales, blancas y rojas, con pantalón azul.
Homenaje a la ‘Máquina’
Sin embargo, alguien en el Rayo pensó en imitar la equipación de uno de los equipos más potentes del mundo en los años cuarenta, River Plate. En otras palabras, la ‘Máquina’, uno de los grandes equipos de la historia del fútbol.
Lo entrenaba un personaje mítico en la historia del fútbol, Renato Cesarini -fue él quien dio nombre a la ‘zona Cesarini’- y en aquel equipo jugaron Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau. Y pasaron por sus filas, de forma más breve, Alfredo di Stéfano y Amadeo Carrizo.
En 1953, River Plate visitó Madrid para jugar un amistoso en el Bernabéu ante el Real Madrid: los dirigentes del club argentino regalaron al Rayo dos juegos completos de equipaciones.
Hubo que esperar a 1978 para asistir al primer y único partido que ha enfrentado a River y Rayo, los dos equipos de la franja. Fue un amistoso en el Trofeo Villa de Madrid, con victoria de los argentinos por 1-0.
