No podía ser de otra manera. Tenía que estar Míchel en el banquillo. Tenía que marcar Stuani. Así encarriló la permanencia un Girona que superó al Valladolid por la mínima (0-1) y con más dificultades de las esperadas en un José Zorrilla que volvió a presenciar otra derrota de su equipo, hundido por Ronaldo Nazário. El tanto del uruguayo acaricia una salvación que se fue complicando jornada tras jornada y que no se vislumbró claramente hasta el triunfo contra el Mallorca. A siete puntos del descenso y con nueve por disputar, el Girona es virtualmente equipo de Primera. No había mejor celebración posible para el regreso del madrileño, que se perdió la derrota ante el Villarreal por problemas de salud.

ttn-25