«Hemos crecido un 20%. Éramos cinco y ahora somos seis», explica con humor Rafael Reparaz, integrante de O Sanedrín do Forno. El grupo de amigos veteranos del baloncesto coruñés sumó a un integrante más a sus aventuras allá por donde pisa el Leyma. Parece un crecimiento escueto, pero pone de manifiesto la comunidad que ha crecido en torno al equipo naranja en poco más de año y medio. Ya eran habituales en los primeros viajes de aficionados en LEB Oro y no fallaron en ACB, donde arroparon al equipo en destinos tan lejanos como el Fontajau de Girona.
O Sanedrín do Forno siguió de cerca al Leyma en su camino por la élite, pero Reparaz extraña la cercanía que había antes. «Echo de menos las actividades extradeportivas que se hacía fuera del pabellón con los jugadores», recuerda Reparaz, como las diferentes noches de juegos y reuniones en los que afición y jugadores compartían momentos de ocio.
Desea que regresen esos encuentros para ayudar a fortalecer a una familia naranja que, aun así, ha crecido en número y en volumen. «Hace dos años, a estas alturas, estábamos poco más de mil en el pabellón, era un poco triste», reconoce. En el Coliseum, celebra Reparaz, se ve un ambiente más caldeado: «Si el equipo sigue jugando así, será un aliciente para que venga más gente».
