La naranja mecánica, la Brasil del 70 y este Liceo de Juan Copa. El conjunto verdiblanco se encuentra a 50 minutos y un triunfo de engrosar sus ya envidiables vitrinas con un nuevo título de OK Liga. En la segunda fiesta verdiblanca en el Palacio de los Deportes de Riazor en apenas 48 horas, los colegiales volvieron a mostrar su versión más arrolladora para sacarle los colores al Igualada. Firmó una nueva goleada (8-2) para quedarse a un paso de su novena corona nacional tras una exhibición de voracidad, magia y ambición. Liderados por Dava Torres y Arnau Xaus, también participaron, como goleadores, Nil Cervera y Nuno Paiva en el apartado goleador. Les Comes puede ser otra historia, pero en A Coruña, donde podría disputar un hipotético quinto y decisivo partido, nadie tose a un Liceo de matrícula de honor. Ya tiene en su poder dos de los tres sellos que necesita para redondear el mes de gloria del deporte coruñés.
[–>[–>[–>El 8-2 con el que el Liceo abrió este viernes la final de la OK Liga no solo no fue un espejismo ante un Igualada que se ha mostrado muy competitivo a lo largo de toda la temporada. Fue la confirmación de que los pupilos de Juan Copa anhelan como nadie adueñarse del título. Y así lo repitieron nada más saltar a la pista para llevarse el segundo asalto. Con un Palacio de los Deportes a rebosar, los colegiales no defraudaron cuando la bola comenzó a rodar.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>Supieron humanizar a un Igualada lastrado en lo físico y en lo emocional tras el primer partido. Por contra, los verdiblancos continuaron mostrando la versión disfrutona que les caracteriza en esta fase final de la temporada. Supieron atacar sin pudor el área de Arnau Martínez. Y pronto, por torpezas ajenas más que por aciertos propios, lograron abrir la lata. Álex Cardil empujó a Toni Pérez en un lance sin bola de por medio en el área y los árbitros no tuvieron más remedio que señalar el punto de penalti. Dava Torres, el más listo de la clase, encontró el hueco para batir al meta del Igualada (1-0).
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Mandaba ya el Liceo en los primeros cinco minutos, pero la renta pudo incrementarse dos veces más de inmediato a través de la bola parada. Los colegiados sancionaron una infracción de Marc Carol y, esta vez, ni Dava primero ni Bruno Saavedra en el rechace lograron batir a Arnau. Tampoco pudo hacerlo César Carballeira, que se encargó de lanzar la pena máxima por un derribo de Matías Pascual sobre Bruno.
[–>[–>[–>El festival
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El Igualada pidió un tiempo muerto en busca de una solución que no llegó. El Liceo se sabía amo y señor del partido y no dejó de insistir. Bruno Saavedra cargó con malicia sobre el área de los catalanes, que achicaron agua y apenas fueron capaces de molestar a Blai Roca en alguna transición. Los verdiblancos no se desesperaron y supieron ser pacientes para doblar la ventaja. Lo hicieron con una jugada fantástica. César Carballeira le ofreció una pantalla breve, pero suficiente a Nil Cervera para cargar el cañón y sorprender a Arnau Martínez (2-0). Si el castigo no era suficiente, los colegiales volvieron a cargar con veneno y a encontrar premio. Bruno Saavedra filtró una bola espectacular para Arnau Xaus, que la recibió, picó y remató de espaldas a la portería para establecer el 3-0 en una jugada de fantasía.
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No se contentó ni siquiera así un Liceo más voraz que nadie. Insistió, aprovechó los nervios de un Igualada que no dejó de cargarse con faltas innecesarias y no perdonó ni una. Cuando los arlequinados se quedaron con uno menos por una azul a Miguel Cañadillas, Nuno Paiva se sacó de la manga un latigazo a media pista para establecer el 4-0 a cinco minutos del descanso. Aún restaba tiempo para que Blai, paradón mediante, iniciase una contra que Dava Torres casi convierte en la media decena y para que César Carballeira hiciese un bis con un remate cruzado sin fortuna.
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[–>Si la losa de cuatro goles no sirvió para hundir al Igualada, el catastrófico inicio de segundo tiempo confirmó el final anticipado del partido para los catalanes. Los pupilos de Marc Muntané dispusieron de una falta directa, por acumulación de infracciones del Liceo, para recortar diferencias. Biel Llanes estrelló la bola en el palo y, el castigo por parte de los colegiales, fue implacable. Tras recuperar la posesión, Dava Torres se encargó de conducir la bola hasta el área rival. Encaró, se perfiló y batió por alto a Arnau Martínez para elevar el 5-0 al marcador del Palacio de los Deportes de Riazor.
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Una ola dio varias vueltas a la grada verdiblanca a 20 minutos de la conclusión para festejar un triunfo redondo y una versión casi perfecta del Liceo. En la pista, los hombres de Juan Copa no bajaron ni un ápice la concentración. Mantuvieron el pedal a fondo, atemorizaron a los arlequinados en cada posesión y confiaron en los reflejos de Blai Roca para conservar la portería a cero. El Igualada no puso de su parte. Matías Pascual erró algún disparo franco, sin encontrar la portería, justo antes de cometer la décima falta. Arnau Xaus tomó la responsabilidad de sacar su set de magia para, con una triquiñuela marca de la casa, picó la bola y batió a su tocayo en la directa (6-0).
[–>[–>[–>Quince minutos de fiesta liceísta
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Mientras más de 3.000 personas gozaban de una noche mágica en el Palacio de Riazor, el Liceo continuó con una fiesta en la que solo tuvo que lamentar el gol del honor del Igualada. Los catalanes aprovecharon el rechace de una parada de Blai Roca para, por medio de Joel Roma, mandar la bola al fondo de la red y recortar las diferencias (6-1). Nada logró aguar ya la fiesta colegial en las gradas y en la pista.
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El Liceo se mantuvo fuerte, castigando el área de Arnau Martínez sin descuidar sus tareas defensivas para evitar una reacción milagrosa de los visitantes. Faltó una pizca de suerte y de entendimiento entre Nil Cervera y Dava Torres para disponer de más ocasiones clamorosas ante el portero. El capitán perdonó un par de ocasiones en busca de su hat trick particular, mientras Blai sacó a relucir sus protecciones para impedir otro tanto de los catalanes. Tampoco acertaron Toni Pérez y Arnau Xaus en alguna que otra transición para elevar sus guarismos. Fue este último, de dulce a bola parada, quien tuvo el honor de redondear su triplete particular. Engañó por completo al portero para establecer el 7-1 a cuatro minutos de la conclusión.
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Nada tuvo que hacer ya un Igualada rendido que vio cómo Dava Torres aprovechaba una pérdida infantil para batir con cierta fortuna a Arnau Martínez y sumar el 8-1 al tanteo. Una falta de Toni Pérez, la decimoquinta del equipo, permitió a Marc González disponer de otra directa para calcar el resultado del primer duelo. Falló en primera instancia, pero aprovechó el rebote para cerrar el partido con un 8-2. Una nueva sinfonía para un Liceo que hace música para los oídos inquietos del Palacio de Riazor, que ya cuenta los días para saborear un nuevo título de liga
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