La temporada que está haciendo el Valencia CF estaba generando profundos estragos en el binomio equipo-afición que lleva salvando al club del desastre las últimas campañas. El equipo estaba siendo incapaz de carburar, dejando imágenes vergonzosas como la del día del Real Oviedo o con goleadas en contra fuera de casa que llevaron a Mestalla al máximo nivel de reproche a la plantilla, a cánticos de “mercenarios” y a momentos de tensión altísima. En los últimos dos partidos se ha demostrado la máxima de que, a poco que se le dé, la parroquia blanquinegra lo devuelve elevado a la enésima potencia.
[–>[–>[–>Contra el Real Betis, partido en el que no se ganó, pero en el que el Valencia CF se mostró cercano a tener una identidad de juego, quiso ir a por el partido y se levantó del gol del Cucho para acabar empatando ya se pudo ver a un valencianismo muy metido con su equipo. El tanto bético ni siquiera generó una reacción negativa en la grada pese al hastío y con el pitido final del partido, séptimo seguido sin conseguir la victoria, la afición despidió a los jugadores con una ovación y una muestra de aprobación hacia el esfuerzo realizado.
[–>[–>[–>Jugador ‘número 12’ para ganar el derbi
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Frente al Levante, el vínculo se fortaleció. Mestalla ya llegaba muy dispuesto a ayudar a los suyos a dar continuidad a las buenas sensaciones y con la motivación ‘extra’ de medirse al rival ciudadano, que llevó al público a estar mucho más encima de todas las acciones desde el pitido inicial. El encuentro arrancó con el “a por ellos” y con el público protestando cada acción polémica o disputa de balón. El gol tardaba en llegar, pero el valencianismo no desesperó, siguió empujando y, a la segunda -primero le anularon un gol a Diego López-, fue la vencida. Golazo de Hugo Duro y se caía Mestalla con la celebración y con cánticos de ‘pique’ contra sus vecinos, en una muestra también del crecimiento de esta rivalidad en la última década.
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La alegría se multiplicó cuando el colegiado pitó el final del partido y la afición, que había invertido los últimos diez minutos ayudando a conservar el resultado y celebrando cualquier acción defensiva de los suyos, enloqueció con sus jugadores, que ya no fueron hacia el fondo de la Curva con caras largas ni de aguantar el chaparrón, sino con los saltos, los gritos y los cantos de quién va a recibir el calor de su gente.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>La herida empieza a cicatrizar
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El encuentro debe servir como punto de inflexión esta temporada a nivel deportivo, pero también para hacer cicatrizar la brecha que se había generado entre el público y los futbolistas, que podían dar mucho más y que en los dos últimos partidos en Mestalla han dado un paso importante para conseguir el ‘indulto’ de una afición que ha sido los últimos años un factor competitivo clave para sacar puntos importantes.
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46.302, récord de asistencia
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Mestalla presentó en el derbi la mayor entrada en lo que va de temporada: 46.302 espectadores en las gradas. Esta cifra le coloca como el estadio con un mayor porcentaje de asistencia de toda LaLiga, ligeramente por encima del estadio de Vallecas, siendo los dos únicos que superan el 90 por cien en toda LaLiga.
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[–>El equipo ha sacado hasta el momento once de sus trece puntos jugando como local a pesar de que no está tampoco siendo su mejor año en Mestalla, una cifra que retrata la dependencia que el Valencia está mostrando de su gente y de su estadio, una tendencia agudizada las últimas temporadas y que, lejos de permitirle relajarse a domicilio, sí le obliga a tener al valencianismo de su lado. Para eso le tienen que dar, como mínimo, todo el esfuerzo.
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