Si lo que se pretendía es que la contrarreloj por equipos de la Vuelta femenina fuera un ensayo exitoso con vistas a la salida del Tour 2026, sin duda, se consiguió. Y por doble motivo: la más que aceptable presencia de público, sobre todo en los tramos del Eixample, un buen augurio de cara al año que viene, y el gran rendimiento de las corredoras que rompieron todos los pronósticos en cuanto a velocidad por un circuito veloz como un rayo.

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