Si lo que se pretendía es que la contrarreloj por equipos de la Vuelta femenina fuera un ensayo exitoso con vistas a la salida del Tour 2026, sin duda, se consiguió. Y por doble motivo: la más que aceptable presencia de público, sobre todo en los tramos del Eixample, un buen augurio de cara al año que viene, y el gran rendimiento de las corredoras que rompieron todos los pronósticos en cuanto a velocidad por un circuito veloz como un rayo.
Ganó el conjunto estadounidense del Lidl Trek, lo cual no representó ninguna sorpresa a nivel deportivo, porque eran las favoritas, y cuando las principales candidatas a la victoria reúnen una actuación perfecta pues ocurre lo esperado, que ganen la etapa inaugural de la Vuelta y que lo hagan a un promedio espectacular de 51,1 kilómetros por hora.
El susto de la lluvia
Para darle mayor aliciente a la inauguración de la Vuelta femenina, la mañana despertó con lluvia, lo que elevó la preocupación, a pesar de que las previsiones indicaban sol, nubes y calor. Pero, por desgracia, ya se sabe, cuando las bicicletas llegan a Catalunya no anuncian el verano, como marca la tradición, sino un cambio de tiempo con agua a doquier.
Canyon runners, in full action. / ZOWY VOETEN
La etapa, además, marcó un hito a la vez deportivo y social. Si alguien podía pensar que era un riesgo cerrar buena parte del centro de Barcelona para una prueba deportiva femenina por la respuesta popular, sólo fue necesario acercarse al Paseo de Gràcia y las calles adyacentes donde se aparcó todo el parque automovilístico de los equipos, igual de grandioso que el que mueven las escuadras masculinas, o contemplar que en las vallas de las calles Provença, en la salida, o Mallorca, en la llegada, prácticamente no cabía un alfiler. Luego, la Diagonal, estuvo algo más vacía, pero no había que olvidar que las mujeres ciclistas corrieron mientras buena parte de las vecinas y vecinos de Barcelona retornaban a la ciudad tras un largo puente festivo.
El abandono de Mireia Benito
Sí que hubo que lamentar un contratiempo amargo. Mireia Benito, corredora catalana que iba a liderar al conjunto del AG Insurance, la escuadra femenina del Soudal, que partía con toda la ilusión del mundo para repetir la gran actuación del año pasado en la ronda española, el sábado se sintió enferma. Con fiebre no pudo tomar la salida; un inesperado e injusto abandono antes de tiempo.
En cambio, al Lidl Trek le salió todo redondo para convertir a la neerlandesa Ellen van Dijk, 38 años, en la primera líder de la prueba. Este lunes, en la etapa entre Molins de Rei y Sant Boi, vestirá el jersey rojo que identifica a la líder de la ronda española.

The Lotto, in full journey through Barcelona. / ZOWY VOETEN
La Vuelta quiso reconocer a las corredoras que habían decidido ser madres, coincidiendo con la tradicional festividad anual. Las personas que se encargan de ayudar a las corredoras a tomar la salida, que agarran las bicis para que no se caigan cuando fijan las zapatillas a los pedales automáticos, llevaban camisetas alusivas al día de la madre. Van Dijk interrumpió la carrera deportiva en 2023 con motivo de su embarazo para volver luego con igual de fuerza que antes de parir. Se trata de una ciclista que, entre otros éxitos, ha sido tres veces campeona del mundo de la especialidad, por lo que su aportación fue clave para que el Lidl Trek se proclamase ganador en Barcelona.
El Visma flojeó
Quizá, si hubo que buscar una decepción, fue la que protagonizó el conjunto Visma que sorprendentemente tuvo que conformarse con la décima plaza, a 21 segundos de las vencedoras, cuando llevan en sus filas a dos corredoras de solera como son Marianne Vos y Pauline Ferrand-Prévot. Mucho mejor estuvo el Movistar, que acabó la contrarreloj barcelonesa en séptima posición.
Todo por decidir, como era de esperar, pero, sin embargo, una constancia tras la respuesta barcelonesa. La salida del Tour 2026 será espectacular. Qué nadie tenga dudas.

