Tres meses lleva el Real Zaragoza hundido en la miseria. La zona de descenso a Primera RFEF ha sido el hábitat de un conjunto aragonés instalado en la última plaza de una clasificación que hacía daño a los ojos. Nadie daba un euro por este Zaragoza, al que la vida se le iba al mismo ritmo que la esperanza de una masa social herida de muerte que, en su mayoría, se resignaba a un desenlace tan dramático como inevitable.
[–>[–>[–>Pero las cosas han cambiado. Y de qué manera. La llegada de Sellés ha devuelto el pulso a una escuadra que este sábado (21.00 horas) podría, incluso, dormir fuera de esas posiciones de condena a la que lleva pegado desde hace una eternidad. El milagro, por obra y gracia de un entrenador que, aunque tardó, está cumpliendo con todo aquello a lo que se comprometió, adquiere una dimensión colosal hasta el punto de haber persuadido incluso a los más agnósticos y a aquellos que habían perdido la fe. El Zaragoza es otro. Ha vuelto a la vida hecho un toro y un pincel.
[–>[–>[–>En función de lo que pase antes en los partidos del Andorra en Valladolid y del Eibar en Córdoba, una victoria del Zaragoza ante el Cádiz le aseguraría abandonar la zona de descenso al menos por un rato. Lo que sería casi seguro es que dejaría de ser colista, con la ingente dosis extra de refuerzo anímico que eso conlleva.
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Para ello, el cuadro blanquillo apela a ese estado de optimismo declarado en torno a un Zaragoza que acumula cuatro jornadas consecutivas sin perder tras enlazar tres triunfos (ante Huesca, Eibar y Leganés) y el empate in extemis del pasado lunes en Málaga. La cosecha de diez puntos sobre doce solo está al alcance de otros cuatro equipos de la categoría y ha situado a los aragoneses a tiro de piedra (dos puntos) de una orilla que parece destinado a alcanzar más pronto que tarde siempre, eso sí, que las fuerzas no flaqueen.
[–>[–>[–>La racha recompensa una evolución considerable que, sin embargo y con muy buen criterio, Sellés todavía considera insuficiente. El caso es que el Zaragoza compite, que no es poco, pero el técnico está convencido de que todavía hay mucho margen de mejora y en ello anda el valenciano, que ha construido un equipo mejor en todos los sentidos, también en el apartado físico y en el plano anímico. Aquel muerto en vida es historia. El Zaragoza actual está hecho un figurín de esos que llaman la atención.
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La progresión y esa posibilidad de escapar de los bajos fondos volverán a inundar de zaragocismo un Ibercaja Estadio que, al fin, ha dejado de ser un campo abierto a todo el mundo. Las dos victorias seguidas en casa del Zaragoza han aportado la solidez como local que había perdido un equipo incapaz, hasta la llegada de Sellés, de sentirse cómodo en su nuevo hogar. El Cádiz, en pleno bajón, es una seria amenaza ya que solo ha perdido dos partidos fuera y, con nueve tantos encajados, es uno de los visitantes más fuertes en defensa.
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[–>La racha zaragocista invita a no tocar demasiado un once en el que, eso sí, faltará Andrada, sancionado, lo que propiciará el regreso al marco de Adrián en el enésimo vaivén bajo palos del curso. Arriba, solo la irrupción de Dani Gómez podría alterar la dupla formada por Soberón y Kodro hasta ahora intocable para Sellés. El resto del equipo apunta a ser idéntico al que formó de inicio en Málaga, con Aguirregabiria y Pomares dueños de los laterales y Radovanovic e Insua en el centro de una zaga a la que opta Tachi. Lo que parece innegociable para Sellés es una medular compuesta por Keidi, Guti, Valery y Francho, el capitán de aquella nave a la deriva sin patrón ni tripulación que ahora persigue la orilla a velocidad de crucero.
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Alineaciones probables:
[–>[–>[–>Real Zaragoza: Adrián, Aguirregabiria, Insua, Radovanovic, Pomares, Keidi Bare, Guti, Francho, Valery, Soberón y Kodro.
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Cádiz: Aznare, Iza, Moreno, Recio, Climent, Diakité, Orrtuño, Ocampo, De la Rosa, Camara y Roger.
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