La Copa del Rey siempre depara sorpresas y, a veces, grandes alegrías. El Sporting de Gijón superó (0-2) todas las expectativas para eliminar por la vía directa al Mirandés. Los gijoneses reforzaron su autoestima tras completar una notable actuación en su regreso a Mendizorroza. Los jóvenes y los menos habituales dignificaron la histórica camiseta en un partido que se resolvió en apenas veinte minutos. La actuación resultó tan convincente a nivel colectivo como individual. La eliminatoria, como apreciaron los protagonistas, no fue ningún marrón, sino el mejor escenario para alzar la voz. La Copa del Rey podría deparar ahora —a mediados de diciembre— un rival de Primera División que ayude a maquillar cuentas. Pero el torneo ya ha sido más que útil para un Borja al que, de repente, le han nacido más jugadores.

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