Los conductores tienen “el mismo dilema todos los veranos” cuando cogen su coche, y muchos no saben que esa preocupación no es tan grande si usan el sentido común.
Por eso, más allá de las creencias populares, haz caso a la Dirección General de Tráfico (DGT) y a la Guardia Civil para que no te pongas en peligro ni a ti mismo, ni al resto de conductores.
Con la llegada del buen tiempo, muchas personas se cambian el calzado cerrado de invierno por opciones más frescas y cómodas. Sin embargo, en el caso de los conductores, elegir un zapato inadecuado puede convertirse en un problema legal y de seguridad.
La Guardia Civil ha recordado que el uso de tacones, plataformas u otro tipo de calzado veraniego no está prohibido como tal, pero sí puede ser sancionado si interfiere en la capacidad de conducción.
The DGT clarifies the fines that can put you to drive with flip flops / ·
A la pregunta de “¿se pueden usar plataformas para conducir?”, la Guardia Civil respondía lo siguiente: “Sí se puede, salvo que el uso de este calzado interfiera en la conducción y pueda provocar un accidente. En ese caso, sí sería sancionable”.
La Guardia Civil quiere que se usen calzados seguros
No existe una prohibición expresa en el Reglamento General de Circulación, pero se apela al sentido común del conductor para garantizar el control del vehículo en todo momento y que siempre pueda reaccionar a tiempo en caso de un movimiento inesperado.
Según el RGC, el conductor debe estar en condiciones de controlar en todo momento su vehículo. Esto incluye la elección del calzado. Llevar zapatos con suela gruesa, que no sujeten bien el pie o que puedan engancharse entre los pedales, como chanclas, plataformas o tacones altos, puede ser considerado conducción negligente y acarrear una multa de hasta 200 euros.
La Dirección General de Tráfico (DGT) también recomiendan utilizar un calzado plano, cerrado y con buen agarre. Una opción para muchos conductores es llevar siempre en el coche un par de zapatillas adecuadas exclusivamente para la conducción y cambiarse una vez llegados al destino. Conducir con seguridad también empieza por los pies.

