Un viaje de casi 11.000 kilómetros, cinco partidos en cinco días y un escenario de ensueño como el Aldo Cantoni para que el Barça revalidara el título de campeón del Mundial de Clubes conquistado en febrero de 2024. Un objetivo que parecía asequible tras una fase de grupos y unas semifinales inmaculadas pero que el Sporting se encargó de derribar en una final que se decidió en la prórroga (4-3).