El Real Zaragoza mostró dos caras en El Molinón, convincente y con méritos hasta el descanso, pese a irse con desventaja, y peor después, contra un enemigo con 10. Marcos Cuenca, en su retorno al once (Sellés hizo hasta seis cambios) fue el zaragocista más incisivo hasta que le duró el físico, con un buen partido también de Francho y convincente de Aguirregabiria y sobrio el de Adrián en su retorno bajo palos. Lo peor, Rado, lesionado, Guti y los relevos de Dani Gómez, Pau, Moyano y Kodro.

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