Real Madrid Vinicius (Izda) striker celebrates with Kylian Mbappé the goal of the draw against Valencia. EFE/Chema Moya. real Madrid . Valencia. League Spain 2024/2025 Real Madrid. Valencia. 30. Action. Santiago Bernabeu / Chema Moya / EFE
Todo el mundo da el Madrid por muerto. Eliminado de la Champions, derrotado en las dos finales que ha disputado contra el Barcelona (Supercopa yCopa del Rey), con un montón de lesionados en la enfermería (Carvajal, Militao, Rudiger, Camavinga, Mendy y Alaba), con cuatro puntos de desventaja en la Liga y el goal average insalvable, con un entrenador que está diciendo adiós y con otro que hoy se despedirá de su Bayer Leverkusen, sin la presencia de Florentino Pérez en la grada de esta tarde en Montjuïc… Hay motivos de sobra para pensar que el Real Madrid está tocado y hundido. Sin ninguna otra ilusión, que es menor, que la de disputar el Mundial de clubes sin saber todavía quien le entrenará.
El Madrid está a punto de bajar la persiana a una temporada nefasta. La que tenía que ser de oro, con Vinicius que venía de saborear el Balón de Oro y con la incorporación de Mbappé como fichaje estelar. No ha logrado alcanzar las expectativas y huele todo a final de ciclo. Llegará un nuevo entrenador y Florentino Pérez prepara la chequera para reforzar una plantilla que hasta ahora se creía intocable.
Con todo este escenario el equipo aterrizó ayer a Barcelona y hoy saltará al terreno de juego en una situación comprometida porque, además, una derrota sería sinónimo de que el eterno rival se proclame campeón de Liga.
¿Bajará el Madrid los brazos desde el primer momento? ¿Saltará al campo derrotado?¿Será una alma en pena dispuesto a vivir su crucifijación? Mala espina me da esta sensación de oveja muerta que llega para ser destripada. El Madrid no habrá vivido una buena temporada y carece de ese espíritu rebelde de otras temporadas, pero es el Madrid. Y, pese a las bajas, cuenta con un equipo repleto de buenos jugadores capaz, y con ganas, de amargar la fiesta azulgrana.
Así pues, ni el Barça ni la afición debería confiarse porque el equipo de Flick tampoco llega en un momento esplendoroso tras las heridas causadas por la eliminación europea en la que exhibió sus debilidades al encajar siete goles en solo dos partidos.

