La final de la Champions League coronó a Luis Enrique. El asturiano ascendió al Olimpo en Múnich, rubricando la segunda ‘Orejona’ de su carrera deportiva y, por consecuencia, el Triplete -o cuadruplete si contamos la Supercopa francesa-. Diez años largos después del logrado con el Barça en 2015, con alegrías y amarguras por el camino, Lucho demostró al mundo entero que es un entrenador como la copa de un pino, que las polémicas y su animadversión a la prensa no opacan un trabajo que da resultados.

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