Keirrison de Souza Carneiro. Nombre de jugón. Y de infame recuerdo para todo el barcelonismo. Protagonizó una de las operaciones más oscuras que se recuerdan en las oficinas del FC Barcelona. Un contrato que estuvo siempre bajo la sombra de la sospecha y del que se lucraron, más allá del jugador, intermediarios y un sinfín de personas. Ni siquiera llegó a jugar un minuto oficial con la primera plantilla azulgrana.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>Rebobinemos hasta 2009. Keirrison viene de cuajar una gran temporada con el Palmeiras. Seis tantos en la Copa Libertadores, 24 en total en 35 partidos (con esa ‘trampa’ que suele haber en Brasil de los campeonatos regionales de inicio de curso, que cuentan como oficiales). Coritiba, Palmeiras, la Agencia Traffic, intermediarios. El propio Barça. Muchísimas partes interesadas en que todo llegara a buen puerto y sacar tajada de la transacción. La cosa empezaba mal.
[–>UNA FOTO PARA LA POSTERIDAD
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Keirrison se tomó ya aquella ilustre foto a su llegada con el escudo del club azulgrana. Una de la que fue objeto de mofa a lo largo de los siguientes cinco años. Al poco de llegar, se marchó cedido al Benfica. El entrenador era Pep Guardiola y no tenía ninguna intención de contar con él. Había firmado por cinco años y el montante total del fichaje, muy poco transparente, ascendía a 14 millones fijos y dos variables. Y cuatro ‘kilos’ por temporada. Casi nada.
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Keirrison had a short-lived time in Barcelona / Ignasi Paredes
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El Benfica se hizo con los servicios del atacante en calidad de cedido. Jugó cinco partidos de Liga, uno de clasificación para la Europa League y uno de Copa. Marcó un total de cero tantos en su estancia en Lisboa. Un ejemplo de lo que acabaría siendo su carrera y su relación contractual con el Barça.
[–>[–>[–>[–>CUMPLIÓ EL CONTRATO
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Keirrison, cómo no, cumplió los cinco años de contrato con el Barça hasta el final. 20 millones de euros se embolsilló en sueldo el brasileño. Además de en el Benfica, jugó a préstamo en la Fiorentina, el Santos, el Cruzeiro y el Coritiba. No fue hasta el verano de 2014 que se desvinculó de la entidad catalana.
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Su carrera siempre estuvo marcada por el infortunio, también a nivel personal. Keirrison tuvo que superar en 2015 la muerte de su hijo, Henri Lucca, de dos años.
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