Después de dos temporadas en el Barça y una intermedia en el Girona, fue este verano cuando Pablo Torre dio el pasó definitivo y se marchó en busca de minutos al Mallorca. Una llamada de Jaboba Arrasate acabó de convencer al futbolista que, desde su llegada a la isla, se ha convertido en un fijo en el once. Al fin el cántabro goza de la confianza de su entrenador y se ha adaptado a la perfección a su nuevo club. Ya asentado, el jugador se ha sincerado sobre su estancia en el Barcelona y sobre su salida.

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