La decisión de Gabi de prescindir de Juan Sebastián ante el Albacete cogió a todos con el pie cambiado. No se esperaba semejante medida (salvo posibles problemas físicos en una rodilla que le ha venido dando algo de mal en los últimos tiempos), a tenor del notable rendimiento del canterano, uno de los pocos que se salvan del nefasto inicio liguero de un Real Zaragoza en puestos de descenso que todavía no conoce la victoria. En todo caso, el defensa aragonés, que ha cumplido con creces en ambos laterales e incluso como central cuando se le ha requerido, saltó al campo en los últimos minutos del choque, lo que resta viabilidad a la opción del percance físico.
El caso es que Gabi volvió a tirar de Francho para ocupar el costado derecho de la zaga, algo a lo que ya recurrió con asiduidad el curso pasado hasta el punto de dejar fuera a los dos laterales derechos específicos de la plantilla, Calero y Luna. Ninguno, por cierto, sigue en el Zaragoza. Cubren su puesto el propio Juan Sebastián y el recién llegado y aún inédito Aguirregabiria, adquisición sorpresa de última hora para disponer de dos especialistas por puesto a pesar de que, como había dejado entrever, Gabi cuenta con Francho más como lateral diestro que como mediocentro, donde la competencia (Paul, Guti, Keidi Bare, Moya y Saidu) se antoja dura.
El enésimo vaivén de Gabi, supuestamente por motivos tácticos relacionados con el hombre a marcar o la necesidad de mayor o menor profundidad en el carril, se añade a una lista de incesantes movimientos del técnico que alcanzan tanto a sus alineaciones como al dibujo escogido en cada uno de los cinco encuentros disputados hasta ahora.
Empezó la cosa algo tranquila en las dos primeras fechas. Solo hubo dos variaciones en el once que estrenó el curso en Anoeta respecto al de la siguiente jornada en casa ante el Andorra. Aketxe, renqueante durante la semana, y Paulino, lesionado, dejaron su puesto a Soberón y Pau Sans pero sí cambió el sistema. Del 4-2-3-1 utilizado en San Sebastián se pasó al 4-4-2 frente al conjunto del Principado.
En Castellón, sin embargo, Gabi eligió una formación con tres centrales (Radovanovic, Saidu e Insua). La lesión de Tasende y la sanción de Pomares les dejaron fuera de un once al que volvió Aketxe, sin minutos ante el Andorra y con las novedades de Moya y Bazdar, que jugó solo arriba. De nuevo, numerosos cambios, algunos por obligación y otros no tanto.
Frente al Valladolid, el Zaragoza volvió a cambiar de fisonomía para disponer un 4-2-3-1 (4-4-2 en fase defensiva) al que volvían Dani Gómez, suplente en Castalia por única vez en la temporada, y Pau Sans, que en ese camino de ida y vuelta al banquillo, volvió a quedarse fuera de la foto frente al Albacete, al igual que el propio Juan Sebastián y el convaleciente Radovanovic. El Zaragoza recuperaba el 4-4-2 destinado a ser el dibujo más recurrente, ya con Paul como dueño de la medular y con Kodro acompañando a Dani en ataque.
El caso es que la inestabilidad preside el estado de un Zaragoza que solo ha formado de inicio en una ocasión con una zaga con cada uno en su sitio, sin reubicados ni recolocados. Pero la normalidad apenas duró cuatro minutos, los que tardó Radovanovic en salir del campo, conmocionado, ante el Valladolid. Saidu, que había comenzado en la medular, volvió a retrasar su posición para formar como central, donde también jugó de inicio en Castellón y frente al Albacete, rival frente al que también Francho (que había sido carrlero en Castellón), fue reubicado, al igual que lo había sido Pomares, lateral izquierdo, en las dos primeras jornadas, cuando tuvo que actuar en el centro de la defensa.
