La Copa de la Reina enfrenta esta tarde en Mareo a Sporting y Oviedo (17.30 horas) en el que apunta a ser -si la Copa del Rey no lo impide- el único derbi de la temporada entre los dos grandes de la región. LA NUEVA ESPAÑA reúne a dos de las protagonistas, por diferentes motivos, de un encuentro de marcada rivalidad. Antía Mayo, baja por una grave lesión de rodilla, fue la heroína rojiblanca en la eliminación copera del Sporting al Oviedo la pasada temporada. No estará en el campo, pero su pasión se hará notar para que “todas pongamos más de lo que tenemos”. Laura Gutiérrez, Laurina, es la líder del vestuario azul, capitana y pilar del ascenso carbayón el pasado curso a la Primera Federación. “Saldremos a disfrutar y a ganar”, subraya.
“Hay que salir a ganar por el escudo, como hicimos la pasada temporada. No tenemos nada que perder”. La jugadora del Sporting Antía Mayo (Portosín, La Coruña, 2006) fue la gran protagonista de la última eliminatoria de la Copa de la Reina entre el conjunto gijonés y el Oviedo. Su gol en el Carlos Tartiere, una plástica vaselina desde casi el centro del campo, quedó grabado en la memoria del sportinguismo en aquel 2-4 que dio el pase a las gijonesas. “Todavía me lo siguen cantando por la calle”, dice sobre el “Antía, te quiere la gente del Tartiere”, que muchos seguidores entonan, en modo derbi, por su protagonismo en los últimos duelos de rivalidad regional (marcó el primero de los dos goles en la victoria rojiblanca en liga, en Mareo, la pasada temporada). Esta vez le tocará animar desde la grada.
El pasado 3 de enero, Antía Mayo pasó por quirófano. En el último partido de la primera vuelta, un “clak” sonó en su rodilla izquierda al iniciar un giro. El diagnóstico, la temida “triada”, “rotura de ligamento, menisco y esguince en el colateral”. “No hay fecha para mi vuelta. Hasta que se cumpla un año, como mínimo, de la operación, no voy a poder volver a jugar”, cuenta la gallega. Ha comenzado a compartir algún ejercicio con el grupo, tras meses de recuperación en solitario. Reconoce la rabia añadida por no poder ayudar a sus compañeras en el campo cuando el sorteo deparó el cruce con el Oviedo en la segunda ronda de la Copa de la Reina.
“Me trae muchos recuerdos, claro. No solo por aquel gol que salió en todas las televisiones y se ha quedado ahí, para la historia. El derbi es especial porque, aunque no soy de aquí, la gente me ha hecho del Sporting a muerte. Mucho más después de lo que pasó en el Tartiere y en Mareo. Qué pena no poder jugar, y qué ganas de poder hacerlo”, reflexiona Antía. “¿Un resultado? O ganamos 2-1 o empate y ganamos a penaltis. Tengo claro que van a marcar Nuria y Ávila. Ávila es una niña muy competitiva. Tiene mucho futuro”, subraya.
Recoge el testigo Laurina (Luanco, 2000), capitana del Oviedo. “Nosotras al final nos centramos en nuestro trabajo, y creo que tenemos una plantilla muy completa que se está trabajando muy bien”, asegura. La futbolista subraya que el proyecto “es muy sólido, con refuerzos de calidad y un cuerpo técnico que también ha dado un salto adelante”.
El año pasado los choques dejaron sabor amargo al Oviedo. A pesar de los números del pasado curso, la futbolista azul no cree que los derbis se les dieran especialmente mal: “Al final la competición es muy larga y hay partidos mejores y peores. La gente le da más bombo a un derbi, pero para nosotras no deja de ser un partido más que queremos ganar”.
El partido, además, servirá para comprobar el crecimiento del Oviedo en su nuevo escenario de trabajo. Tras dejar San Claudio, el equipo trabaja ahora en El Requexón, un cambio que para la plantilla ha supuesto “un salto de calidad”. Laurina destaca que entrenar y competir allí “nos beneficia mogollón, porque es un campo en el que se puede jugar muy bien al fútbol, con mejores instalaciones y una apuesta clara del club hacia nosotras”.
En todo caso, a las azules les tocará visitar Mareo, aunque esperan contar con respaldo en la grada. “Si algo caracteriza al Oviedo es que tiene afición en todas partes. Al final no deja de ser un derbi y a nivel sentimental tiene ese plus. Creo que se va a mover mucha gente para animarnos, como hacen siempre”, explica la capitana. “Más que centrarse en el rival, las claves son nuestro equipo, lo que hacemos en el día a día y cómo nos preparamos”, concluye.
«Lo más duro de superar una ‘triada’ está en lo psicológico»
Cuatro cicatrices son testigo, en su rodilla izquierda, del peaje del fútbol. También de la capacidad de superación de Antía Mayo, que subraya, a sus 19 años, la importancia de la salud mental para hacer frente a una de las lesiones más graves de este deporte: la «triada». «Es una lesión que te afecta físicamente, pero lo más duro es psicológicamente. Tengo la suerte de tener una gente que me apoya un montón, que está siempre pendiente de mí. Sobre todo cuando no salía de cama. El primer mes no podía andar. Venía mucha gente a verme, gente muy guay. Amigas del fútbol como Yaiza, Nuri, Mariuca, Sonso, Sara, Valbuena…», recuerda la atacante gallega. «Te ves en un agujero. Un año sin jugar al fútbol es mucho tiempo. Lo importante es mantener la mente en positivo. Un día más, un día menos, como dice el fisio, Pablo Cuervo. Es una frase que se me quedó grabada. Hay que tomarlo así», explica. Antía asegura que «no he necesitado acudir a un especialista para cuidar también todo esto a nivel psicológico. Si lo hubiera necesitado, lo hubiera pedido». Agradece, en este camino, haber podido desahogarse, en las largas sesiones de trabajo de rehabilitación en Mareo, con fisioterapeutas como Javi Guerrero. «Me ha dado mucho apoyo. La peor parte ha sido la de ver a mis compañeras iniciar los entrenamientos tras el verano y no poder estar con ellas. Si por mí fuera jugaría ya, pero… un día más, un día menos», concluye.

