¿Florentino Pérez o Enrique Riquelme? Vasos comunicantes como son Barça y Madrid, instalada la culerada en un estado de ánimo entre la satisfacción (por la calidad del equipo y la fe en Hansi Flick), la ilusión (por el potencial que se adivina a la plantilla) y la expectación (por el devenir del mercado de fichajes de este verano), el pasatiempo del momento consiste en hacer quinielas sobre las elecciones del Real Madrid. ¿Qué es mejor para el Barça? ¿Que se alce con la presidencia de la Casa Blanca Florentino o Riquelme? En la pequeña encuesta a mi alrededor, sin ningún valor demoscópico, gana Florentino. A pesar de sus galácticos, sus Champions, sus millones, su palco y su poder fáctico, en mi entorno culé gana Florentino.
[–>[–>[–>Tal vez sea porque durante el periodo de Florentino como presidente se ha visto al mejor Barça de la historia y se ha ganado (muy) a menudo al Madrid. Quizás porque su indescriptible rueda de prensa le ha quitado el aura de ser superior. A lo mejor porque su Madrid de los galácticos ha terminado siempre mal. O porque si su mejor baza es José Mourinho, el barcelonismo no se siente intimidado, o por una mezcla de todo ello, el caso es que una victoria de Florentino no da miedo. O a lo mejor es que resulta inconcebible imaginar un Real Madrid sin Florentino Pérez como presidente.
[–>[–>[–>Tres años antes
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Algo se mueve en Madrid y en el Real Madrid, de lo contrario no se entiende esta convocatoria electoral cuando al presidente aún le quedaban tres años de mandato; ni la inversión en una campaña para unas elecciones que, sobre el papel, Florentino debería ganar por goleada; ni el espectáculo de promesas de fichajes galácticos: uno saca a Haaland; otro, a Olise, como si Mbappé, Vinicius y Bellingham ya no bastaran por sí mismos, la MVP gripada. Como barcelonista, me empiezo a preocupar cuando los nombres que suenan son Vitinha, Joao Neves o McAllister, incluso esta versión post-lesión y post-Balón de Oro de Rodri. Pero si el juego es de más galácticos en el asador, calma hasta que no permitan jugar con tres balones al mismo tiempo.
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Acostumbrados a usar la Champions como una única vara de medir, el juez supremo que quita y da razones (parafraseando a José María García), la campaña a la presidencia del Real Madrid evidencia que solo hay un modelo: invertir para ganar, porque cuando no se gana se desata la crisis que evidencia la desnudez del proyecto. El ganador ya es Riquelme, un perfecto desconocido para el madridismo hasta que Florentino lo invocó sin nombrarlo en su rueda de prensa y que hoy aparece en El Hormiguero, vara de medir de la popularidad en España. Seguramente perderá las elecciones, pero gracias a Florentino hoy es un tipo que puede prometer a Haaland y que haya quienes se lo crean.
[–>[–>[–>El gran derrotado es quien aspire a tomar el relevo oficial de Florentino desde dentro del régimen, que nombres hay. Riquelme parte con ventaja en ese duelo que no se celebra hoy, sino que se dirimirá en los próximos años. Tal vez de esto vaya esta campaña, en realidad: no de a quién fichará Mourinho, sino del inicio del posflorentinato.
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¿Florentino Pérez o Enrique Riquelme?, pues, desde el punto de vista del Barça. En el fondo, son lo mismo con varias décadas de diferencia: el fantasma del pasado y el del futuro del madridismo, tanto monta Figo como Haaland.
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