Fernando Soriano siempre ha sido partidario en sus dos temporadas y media en A Coruña de ir madurando los mercados de fichajes para que las oportunidades que no surgen el día 1 aparezcan en los últimas fechas del mes. Uno de los casos con más réditos de esta política es el trueque Stoichkov-Bouldini, impensable al principio de verano y que fue una realidad por las apreturas del Granada. Pero el directivo aragonés y el propio club han pegado un volantazo en este periodo de pases de invierno y han empezado a rellenar la hoja de deberes antes que nunca. Tanto que ya tenía dos futbolistas atados, Álvaro Ferllo y Adrià Altimira, antes de que abriese el zoco de invierno, antes que en cualquier periodo de pases de la historia reciente del Deportivo. De hecho, con los ajustes de un periodo reglado que ha variado (pasó de diciembre a enero) y que tiene unas tres décadas de vida, hay que remontarse a ese mes de diciembre de 1997, cuando llegaron Lionel Scaloni, Manteca Martínez y Loco Abreu a Riazor, para encontrar una gestión tan madrugadora. Entonces fueron tres las contrataciones, esta vez dos. Una segunda unidad lista para el primer partido del año. Entonces el rival fue el Sporting de Gijón y esta vez, el Cádiz. Ambos, un 4 de enero en Riazor.

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