Las semifinales femeninas se presentaban más que interesantes. Ausentes las parejas número uno (Ari Sánchez y Paula Josemaría) y la pareja dos (Gemma Triay y Delfi Brea) que cayeron en cuartos de final, el pronóstico en la penúltima ronda del cuadro femenino era toda una incógnita. Aunque la pareja tres, con la local Bea González al lado de Claudia Fernández, era muy favorita en su partido.
Por la mañana aparecían en pista Marta Ortega y Tamara Icardo junto a Alejandra Alonso y Claudia Jensen. Era una semifinal con morbo ya que ambas parejas se intercambiaron unos torneos atrás, así que se conocían las cuatro al dedillo y se avecinaba un partido duro y sin duda complicadísimo.
Pero Martita y Tamara han demostrado en Málaga que han sincronizado a la perfección y no dieron opción a sus oponentes ganando por 6-4 y 6-2 consiguiendo el pase a su primera final juntas.
El partido arrancó igualado, pero Ortega e Icardo estaban más asentadas en la pista, de tal manera que lograban un break en el décimo juego que a la postre fue decisivo para llevarse la primera manga. Estaban en dinámica positiva y así siguieron al inicio del segundo parcial con un 3-0. Alonso y Jensen no lograron reaccionar y vieron como se desvanecía su oportunidad para jugar la final de Málaga.
Bea estará en su final
Muy diferente fue la segunda semifinal. Bea González quería estar de todas todas en la final de su casa y salió al 20×10 a por el partido desde el primer minuto muy bien secundada por su compañera Claudia Fernández. En un abrir y cerrar de ojos se pusieron 4-0 arriba frente a Ale Salazar y una Martina Calvo excesivamente nerviosa en los primeros compases del duelo, algo absolutamente lógico si tenemos en cuenta que tiene 17 años recién cumplidos.
Poco a poco Calvo fue desatándose y desplegando esos golpes definitivos perfectos para sacudirse de encima el nerviosismo. No llegó a ser suficiente para recuperar los breaks de los primeros juegos y Bea y Claudia se llevaron el primer parcial, pero sí para arrancar la segunda manga con algo más de confianza.
Empezaron ganando su servicio, pero poco les duró la alegría ya que en el tercer round Bea y Claudia rompían. Cuando parecía que estaba todo perdido, Martina y Ale recuperaron el servicio y con ello las sensaciones, pero la Perla y la Niña Maravilla golpearon de nuevo. Se entró en una dinámica de incertidumbre donde nadie tomaba el control, pero con el paso de los puntos la pareja tres acabó por imponer su juego y se clasificó para la final tras vencer por 6-2 y 6-4 y este año sí Bea podrá disputar la final en su tierra después de que el año pasado no pudiera por lesión.
