Las palabras de la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, ha pronunciado este viernes en relación con el último auto del instructor de la causa Tsunami Democràtic, manifestando la “querencia” de Manuel García Castellón por dictar sus resoluciones “en momentos políticos sensibles”, ha enfadado enormemente a los jueces y especialmente a sus compañeros de la Audiencia Nacional, que estiman que pueden interpretarse como una “inaceptable” acusación velada de prevaricación.

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