Era una de las premisas del verano, fortalecer el ataque tras una temporada en la que falta de gol se hizo patente en muchos partidos y en la que los fichajes que llegaron para la parcela ofensiva resultaron ser un fiasco. Durante el presente mercado de fichajes, la dirección deportiva encabezada por Loren Juarros se ha movido bien y ha firmado tres futbolistas para el ataque, dos delanteros y en extremo, y todavía falta por firmar otro jugador de banda que dé aún más opciones a Sergio Pellicer para cada encuentro.
El Málaga CF ha movido muchas piezas en ataque con respecto a la temporada pasada. De la delantera solo queda Chupete, que subió definitivamente al equipo para la segunda vuelta del curso pasado. A Dioni no se le renovó, Baturina se marchó tras cumplir su año de cesión y Sergio Castel ya se había marchado en enero. Y han llegado dos atacantes para potenciar esa zona: Adrián Niño, por el que se ha pagado casi medio millón de euros al Atlético de Madrid por el 50% de su propiedad, y Eneko Jauregi.
En las bandas también se han producido muchos cambios. Yanis Rahmani se marchó sin pena ni gloria, como Antoñito Cordero tras negarse a renovar y marcharse gratis. Y, además, el club no llegó a un acuerdo con Kevin Medina, que ha terminado en el Córdoba. Por contra, se ha firmado a Joaquín Muñoz y todavía Loren Juarros tiene la tarea de encontrar en el mercado otro extremo que potencie las bandas.
Con todas estas entradas y salidas, más el fichaje de ese extremo que aún está por concretar, al Málaga CF se le ha quedado, sobre el papel, un ataque mejor y con armas, teniendo en cuenta además el pobre rendimiento que dieron algunos de los que ya no están. Además, a esto hay que sumar la recuperación de Dani Lorenzo, al que se le ha visto a buen nivel durante la pretemporada tras una campaña lastrado por una lesión en pubis. La vuelta al equipo al 100% del marbellí será una herramienta más en el abanico de posibilidades entre los que va a tener que elegir Sergio Pellicer cada fin de semana.
Múltiples alternativas
¿Jugar con dos puntas natos? ¿Meter un mediapunta detrás del delantero para un 4-3-3 o 4-2-3-1? ¿Utilizar a jugadores de banda en posiciones interiores? Los perfiles con los que cuenta el Málaga CF este año en ataque permiten todas esas variantes, y ya en los amistosos de pretemporada se ha comprobado. Por ejemplo, si el míster apuesta por jugar con dos puntas, Chupete y Adrián Niño son perfectamente compatibles. También se puede juntar alguno en el once junto a Eneko Jauregi, cuando regrese de la lesión. Si opta por jugar con un mediapunta, el retorno de Dani Lorenzo a buen nivel se lo permitirá también. Además de contar ahí con Ochoa, del que se espera un paso al frente esta temporada. Por otro lado, las cualidades de jugadores como Lobete y Joaquín Muñoz les permite desenvolverse bien en esa posición de segundo punta. Ya lo demostró Lobete la pasada temporada.
Y todo esto, a falta de que llegue otro jugador específico de banda, que permitirá también jugar con extremos bien abiertos a pierna natural. O al menos esa es la idea que se maneja con esa última incorporación. Sin duda, al Málaga CF se le ha quedado un frente de ataque muy versátil, con muchas opciones diferentes. Habrá competencia sana por esos 3-4 puestos cada semana. Ahora el rendimiento tiene que plasmarse sobre el césped.
