Alonso talks to an Aston Martin engineer in China / Aston Martin F1 Team
Dos abandonos en dos carreras. Fernando Alonso ha comenzado el curso 2025 de la peor forma posible. Ni los fans más escépticos esperaban semejante varapalo. Ya no digamos los que vendían el ‘sufflé’ de costumbre, cuando el nuevo coche de Aston Martin ni siquiera había completado sus primeros kilómetros en pretemporada.
En Bahrein se empezó a intuir el drama. Fernando avisó de lo que venía: “Más de lo mismo, al menos en los cuatro primeros grandes premios”. Es decir, el AMR25 es una evolución del monoplaza que tantos disgustos les dio a los de Silverstone el año pasado. Más manejable, algo más predecible, pero poco más.
Con todo, las sensaciones no fueron malas en Australia, donde Lance Stroll consiguió finalizar sexto. Alonso también se veía con posibilidades de estar ahí, pero la grava en la pista le valió su primer cero. El segundo ha llegado este domingo en China y también por circunstancias ajenas al piloto asturiano, que ha vivido un momento “aterrador” tras quedarse sin frenos en la cuarta vuelta de carrera.
Tanto infortunio está teniendo un efecto devastador. Cunde el desencanto entre los seguidores de Fernando y será difícil elevar la moral si en las próximas semanas no se producen mejoras significativas.
Después de los madrugones de Australia y China, a ver quién es el ‘valiente’ que vuelve a ponerse el despertador en Japón para asistir a un nuevo naufragio de Aston Martin.
En un año que se presume muy difícil para Alonso y también para Carlos Sainz tras cambiar de Ferrari a Williams, los aficionados españoles tendrán que demostrar si de verdad aprecian el espectáculo de la Fórmula 1 o si, en general, solo es cuestión de banderas.

