Un tórrido y veloz romance con el gol. La UD Las Palmas doblegó a la Cultural Leonesa en una noche de fantasía en la que despidió el año 2025, en materia futbolística, quitándose de encima el mal fario de cara a portería. El equipo de Luis García rompió de forma abrupta y efervescente la sequía de las últimas semanas, ya que solo había podido convertir un tanto en tres encuentros, con un balance global de 19 goles en 18 jornadas. Le bastaron apenas 37 minutos de éxtasis a los amarillos para derribar cualquier debate, con dos figuras sobresaliendo por encima del resto en ese trance anotador tan estimulante: Jesé Rodríguez y Manu Fuster.
[–>[–>[–>Por un lado, dicen que el talento siempre cae por su propio peso, a pesar de las circunstancias, y el de Jesé hizo acto de presencia para demostrar que hay cosas que nunca se pierden. Sus dos goles llevan una firma muy clara del tipo de futbolista que siempre ha sido: concretó el primero con un rápido giro para golpear la pelota y finalizó el segundo tras dejar por los suelos a Edgar Badía, meta de la Cultu, después de regatearlo. El Bichito brilló tras mucho tiempo buscándolo; siempre estuvo bajo el foco, algo habitual en él, y acabó quitándose esa espinita después de muchas semanas en la sombra, en las que no parecía contar para el preparador.
[–>[–>[–>Fuster baila y Clemente al más puro estilo matador
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Sensación similar fue la que vivió Manu Fuster, a quien siempre se le exige más porque puede darlo. Aun así, en este último suspiro del año para la UD apareció su versión más boyante. El valenciano llevó la batuta, fue agresivo en los duelos, apareció por numerosas zonas del terreno de juego y no dejó de buscar a sus compañeros. Fruto de ello, encontró a Jesé en su segundo tanto, por ejemplo, aunque no sería su único intento dentro de esa avalancha ofensiva. Además, marcó un golazo desde la frontal con un disparo seco y cruzado que culminó una buena galopada en la que superó a varios rivales, poniendo así la puntilla a una actuación de las que se recuerdan.
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Más allá del derroche de calidad de los dos nombres propios de la jornada, conviene recalcar que la goleada la inició un defensa con alma de killer que avanza hacia el título de pichichi. De hecho, Enrique Clemente actuó en ese primer gol, en el minuto dos de partido, como un nueve de área, algo poco habitual en su demarcación. El lateral zurdo atacó un buen centro de Mika Mármol como si se tratase de un ariete al uso y abrió la veda para encaminar la noche más plácida de Las Palmas en muchísimo tiempo.
[–>[–>[–>Números casi de récord
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Todo ello sucedió en ese intervalo de 37 minutos; 37 minutos de puro fulgor goleador y de reivindicación, a pesar de que la estadística, hasta hoy, no había acompañado. A modo de comparación, frente a la Cultural los grancanarios transformaron un tanto cada nueve minutos, mientras que en los encuentros anteriores la media reflejaba que el equipo isleño necesitaba 85 minutos para marcar. En ese sentido, no se veían unos guarismos similares desde julio de 2020, en la temporada del covid y en el último partido de Pedri de amarillo, cuando Las Palmas anotó cuatro goles en apenas 16 minutos en un enfrentamiento excelso ante el Extremadura, también en el Estadio de Gran Canaria.
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Sea como sea, con los números en la mano se derriba cualquier atisbo de duda sobre si esta UD tiene pólvora, aunque por piezas y talento la realidad siempre ha sido otra. Quizás sea más una cuestión del cómo que del qué, ya que es evidente que la dinamita está presente, como quedó demostrado en una exhibición de las que se recuerdan para siempre.
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