“Hay multitud de niños y niñas que no tienen la compañía de una persona adulta en casa. Por cuestiones de trabajo o de familias separadas, se encuentran en soledad”, explica un profesor de un colegio concertado de Madrid. “A veces tenemos que suplir a la familia, no porque no reciban cariño en sus casas, sino porque a lo mejor no es suficiente, no es de calidad. Hay padres y madres ausentes en muchos casos por lo que, desde el punto de vista emocional, hay que suplir, pero no tenemos preparación para determinadas cosas, y más en Secundaria, con estudiantes que se pueden autolesionar, con muchísimos problemas, con depresiones, y progenitores que no les prestan atención”, apunta otro.

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