La etapa en la París-Niza marcada por las fuertes lluvias estuvo neutralizada a 45 kilómetros de meta. La estrategia de INEOS, equipo que contaba con un corredor a la fuga, pero la carrera se paró siguiendo el protocolo.
Neutralización en carrera
Un grupo de 8 ciclistas había conseguido una ventaja de 2:30 respecto al pelotón. El parón de la competición no afectó solo al INEOS, también condicionó a Andreas Leknessund (UnoX) quién se encontraba a la fuga y se ponía líder de la general.
La carrera se paró a causa de un accidente de un motorizado de la organización. Después de unos minutos de desconcierto entre los atletas, y con la lluvia se volvió a reiniciar la carrera. Los competidores no acabaron de entender el motivo de la pausa, dado que la lluvia en ese momento no era un impedimento para seguir la competición.
A falta de 40 kilómetros de meta y después de un descenso se retomó la actividad en diversos grupos. Los ciclistas se vieron inmersos en momentos de confusión y no tuvieron claro si la carrera había sido lanzada, dado que los vehículos de seguridad frenaban el ritmo en algunos tramos.
La segunda neutralización
Cuando quedaban 30 kilómetros para llegar a meta, la carrera se volvió a neutralizar, esta vez sin la presencia de la lluvia. El grupo en cabeza salió el primero con 1:33 de ventaja sobre los perseguidores, quienes mantuvieron la ventaja de 2:18 sobre el resto del pelotón.
