La historia del Barça incluye capítulos inverosímiles, algunos tan trágicos como el de ayer. Un 8 de marzo que será recordado como el de la muerte de Carles Miñarro, médico del primer equipo, que falleció de forma repentina antes de un Barça-Osasuna que parecía llamado a ser uno de esos partidos de trámite, pero terminó siendo la noche más triste.
Los que acudieron al estadio olímpico vivieron un cúmulo de emociones: primero perplejidad y finalmente silencio cuando se confirmaron las peores noticias. No fueron oficiales hasta 20 minutos antes de la hora que tenía que empezar el encuentro. Fue entonces cuando se anunció en catalán, castellano e inglés la muerte de Miñarro y en consecuencia la suspensión del partido.
El papel de las radios y las redes sociales
Los aficionados que subieron al Estadio Olímpico empezaron a notar un runrún de que algo estaba pasando. Sobre todo cuando, casi una hora antes del partido, ‘Jijantes’ apuntaba que Laporta había comunicado a la plantilla que se suspendía el partido. En ese instante, todavía se desconocían los motivos. Algunos aficionados incluso pensaron que los motivos podían ser climatológicos por las previsiones de lluvia que habían a la hora del partido. El precedente de la suspensión del Villarreal-Espanyol debido a la alerta roja por lluvias en la provincia de Castellón estaba en boca de algunos.
Pero pronto se descartó esta posibilidad cuando los medios ya apuntaban a que algo grave había ocurrido a una persona vinculada al vestuario y que se había tomado la decisión, de acuerdo a la voluntad de los jugadores y el cuerpo técnico, de suspender el partido. Finalmente llegó el comunicado oficial del club que lamentaba la muerte del doctor del primer equipo, Carles Miñarro Garcia, y transmitía las condolencias a familiares y amigos “en estos momentos tan difíciles”.
Tras conocerse la noticia, la afición se fue marchando del estadio aún con la perplejidad de las noticias que golpean sin avisar. Muchos de ellos habían tenido problemas para llegar al campo por culpa del tráfico y se fueron sin palabras en la noche más triste que se recuerda del Barça en Montjuïc.
