No iba a ser fácil. El Newcastle venía pisando fuerte, con Alexander Isak en un estado de forma extraordinario, con ganas de vendetta. Habían perdido sus últimos 15 partidos de la Premier League en el Etihad Stadium, quedándose sin marcar en niguno de los últimos cinco. Desde aquella victoria (0-1) en Maine Road en septiembre de 2000, se habían quedado a cero en 18 partidos fuera de casa contra el Manchester City. Una auténtica locura. Tenían, sin embargo, la oportunidad de cambiar la historia. Entraron bien al partido, con opciones, hasta que Omar Marmoush dijo ‘basta’. Y no en una, ni en dos… sino en hasta tres ocasiones. Hat-trick de crack a cuatro días de jugar en el Santiago Bernabéu. McAtee se sumó a la causa y aprovechó sus minutos (4-0).

ttn-25