Ya ha llegado 2025 y con ello el regreso de las parrillas habituales de las televisiones. Mientras RTVE cumplía su promesa con Belén Esteban, ‘El Hormiguero‘ presentaba a María Hervás y Fernando Gil, atores de la serie ‘Machos Alfa’, con el objetivo de competir por la franja del access prime time.
‘El Hormiguero’ es un talk show televisivo muy famoso tanto a nivel nacional como internacional. Su primera emisión fue en 2006, y desde entonces sigue siendo uno de los líderes en la parrilla de televisión. Se puede disfrutar de él de lunes a jueves a las 21:45 horas en Antena 3.
El programa está dirigido y presentado por Pablo Motos, acompañado de Trancas y Barrancas, dos muñecos hormiga a las que dan vida Juan Ibáñez y Damián Mollá. No solamente eso, y es que además de los invitados de lujo que recibe cada día (actores, cantantes, políticos…), también hay espacio para colaboradores como ‘El Monaguillo’, Jorge Marrón o Plex, entre otros.
Después de presentar a los invitados y saludar a las hormigas el presentador revelaba que había tenido un pequeño rifirrafe con el actor madrileño de 49 años, algo insólito al tenerlo enfrente en el momento de la revelación: “Hemos tenido un enganchón“, empezaba a explicar Pablo Motos, ante la sorpresa del público.
Según contaba, el problema ha llegado antes de empezar con la grabación, detrás de las cámaras, cuando presentador y actor estaban intercambiando opiniones sobre la vida. En ese momento, explica, se han encontrado en el tema de la salud: “Hemos estado hablando antes y hemos tenido un enganchón, pero bueno, hablando de que también es un friki de la salud“, explicaba Motos.
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Todo ello llegó porque el actor reconoció haber superado la “crisis de los 40“, una situación que terminó por reforzarle la autoestima. En este sentido, Gil comentaba que habían hablado previamente sobre “el agua alcalina” y si a medida que iba cumpliendo años sentía una mayor necesidad de “comer aguacates“, algo a lo que el presentador asentía y también reconocía haber ido conociendo mejor su cuerpo y su organismo. Así, quedaba claro que ese “enganchón” no fue más que un intercambio de opiniones revestido de drama para sorprender a la audiencia.
