Nada como una victoria balsámica para calmar las aguas. Venían algo movidas en los últimos días, después de los malos resultados que había cosechado el equipo en los últimos compromisos. Dolió y de qué manera sobre todo no ganar ni ante el PSV, ni ante el Atlético ni ante el Bayern en Champions. En Francia ya se empezaba a hablar de una crisis en el seno parisino. Sin embargo, el triunfo ante el RB Salzburgo, que permite respirar algo en la máxima competición continental ha servido para tranquilizar los ánimos.

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