Está siendo un Mundial muy groguet, aunque la selección española no cuente con ningún futbolista del Submarino. Sí aparecen, en cambio, varios jugadores con pasado amarillo como Álex Baena, Yeremy Pino, Rodrigo Hernández o Borja Iglesias, nombres que mantienen vivo ese hilo con Vila-real en una cita de máxima dimensión. Pero si hay un futbolista del Villarreal con opciones reales de llegar lejos y pelear por el título, ese es Renato Veiga.
[–>[–>[–>El central portugués se ha convertido en una pieza de peso para Roberto Martínez. Zurdo, poderoso, con buena salida de balón y capacidad para imponerse en los duelos, Veiga está confirmando en el Mundial muchas de las virtudes que explican su llegada al Villarreal. Ante Uzbekistán volvió a ser titular, disputó los 90 minutos y ayudó a Portugal a mantener la portería a cero en una noche cómoda para los lusos, pero importante también para él: otro partido completo, otra muestra de confianza y otra actuación sólida en un escaparate mundial.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Porque en una selección llena de talento ofensivo, focos mediáticos y estrellas de primer nivel, Veiga está encontrando su sitio desde la discreción de los defensas que sostienen al equipo. Sin ruido, pero con continuidad. Y eso, en un torneo corto, vale oro. Portugal ganó, convenció y dio un paso importante, aunque el partido quedará inevitablemente ligado al doblete de Cristiano Ronaldo y a una nueva página histórica del delantero de Madeira.
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Ver a Portugal genera en el espectador una suerte de síndrome del impostor. Uno se sienta a disfrutar del partido simulando no saber que todo está planeado para que la pelota llegue a Cristiano Ronaldo. Sus compañeros lo saben (y se disculpan cuando no ocurre), los rivales lo saben y, lo más importante, su seleccionador lo sabe. Incluso el espectador, le guste o no, lo sospecha de antemano. Y más tras una semana en la que se ha puesto en cuestión su liderazgo.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>Cristiano hace historia
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A los cuatro minutos un centro medido de Nuno Mendes confirmó que los años pasan para todos y los 41 han aletargado la explosividad de Cristiano, que no llegó al balón por centímetros. La jugada revoloteaba aún en la mente de Ronaldo cuando solo dos minutos después atacó vorazmente un centro de Cancelo para clavar su remate en la red, adelantar a los lusos y quitarse un peso de encima. Messi, Mbappé, Haaland, Kane, Vinícius, Lamine, Bellingham… Solo faltaba él por marcar entre las estrellas del Mundial y lo hizo para convertirse en el primer jugador en anotar en seis Mundiales diferentes, al tiempo que igualaba los nueve goles de Eusebio. En el 16 Cristiano se ‘sacrificó’ en el lanzamiento de una falta al borde del área actuando de cebo. El de Madeira completó toda su liturgia habitual previa al disparo, acaparando la atención rival, pero en el último segundo apareció Nuno Mendes para sacar un obús raso al palo que cubría Nematov. Después de dejar su primera muesca en el Mundial aparcaba su egoísmo goleador.
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A la media hora Ganiev descerrajó a Diogo Costa con un zapatazo que incrustó en la escuadra, pero el VAR delató una falta previa en la recuperación. Una lástima porque el gol era catedralicio. El tanto animó a los asiáticos, pero eso lo único que provocó fue que Portugal encontrase más espacios. Y en una contra en el minuto 39 pasó lo que todos sabían. El espectador, los uzbekos, los compañeros de Cristiano y el propio delantero. Joao sirvió a Bruno por dentro y este asistió a Ronaldo para cruzar a la red su segundo gol. El décimo en un Mundial adelantando a Eusebio como máximo goleador luso. Todos felices, menos los ingenuos uzbekos de Cannavaro.
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[–>Segunda parte digna de pretemporada
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La segunda parte estuvo marcada por la bisoñez de los asiáticos, que concedieron oportunidades que los delanteros lusos, incluido Cristiano, desperdiciaron. Hasta que un córner sacado al primer palo fue rematado de tacón por Joao Félix y el balón rebotó en un par de defensas antes de entrar en propia meta empujado por el portero uzbeko. Los de Cannavaro no solo eran transparentes en defensa, hasta se marcaban los goles. Ante este panorama Roberto Martínez movió el banquillo dando minutos a Trincao, Conceiçao, Leao… Y, por supuesto, a Cristiano Ronaldo. El partido servía para despejar las dudas que rodeaban al delantero de Madeira y para engrasar a una selección que, tras empatar con el Congo, se jugará el liderato de grupo con Colombia en la última jornada. Y todo vislumbrando en cuartos la aparición de la Argentina de Messi. Pero antes de eso apareció Rafael Leao para poner el colofón con un quinto gol que embocó en la escuadra.
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