El empate de España en la jornada inaugural dejó un mensaje envenenado en el vestuario de Uruguay. La oportunidad de asaltar el liderato de grupo estaba ahí, pero la obligación de no fallar pesaba toneladas. Con esa mochila cargada de plomo saltó la celeste al césped de un estadio imponente, con 62.764 espectadores y pocos espacios vacíos. La afición de los halcones verdes puso el ruido y las banderas, asfixiando a una hinchada uruguaya que tardó en responder.
[–>[–>[–>El arranque tuvo intenciones, con una Uruguay incisiva, pero enfrente se topó con una Arabia Saudí impecable en lo táctico y bien colocada. Es inevitable recordar el inicio de Qatar 2022, cuando tumbaron a la Argentina de Messi. Sobre el verde, la efervescencia inicial se diluyó rápido en una guerra de trincheras en los 40 metros centrales del campo; el partido no se iba ni para una área ni para la otra.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>En el minuto 20, Arabia se atrevió más provocando un par de córners al estirarse. Nada especial, aunque Uruguay trató de llegar un poco más al área rival. En el 29 llegó una jugada que pudo marcar la primera mitad. La jugada la inició Varela, Valverde puso la música y Federico Viñas conectó un testarazo imponente desde cerca. La tuvo Uruguay, pero Mohammed Al Owais firmó un paradón abajo, dejando pistas de que la combinación Varela-Valverde tiene peligro.
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Perdonar se paga caro. En el minuto 36, Arabia subía con comodidad. Muslera sostuvo el armazón con dos paradones seguidos, pero no pudo con todo. En el minuto 40, el combinado asiático logró batirle. Abdulelah Al Amri, central del Al-Nassr y compañero de Cristiano Ronaldo, aprovechó un rebote en el área para anotar por bajo. 1-0 en el 41′. Uruguay intentó enloquecer el choque con velocidad, pero los saudís cortaron el ritmo de golpe. El propio Al Amri se llevó por delante a Maximiliano Araújo en el 44′ y vio la amarilla; lo hizo todo, gol y amonestación. Al filo del descanso, Araújo firmó una tremenda carrera por banda y otra buena jugada, pero la primera mitad acabó con los saudís besando el césped.
[–>[–>[–>Al descanso, Marcelo Bielsa movió el árbol con un doble cambio radical: entraron Agustín Canobbio por Darwin Núñez y Juan Sanabria por Matías Viña. El Loco buscaba más movilidad y dejar vía libre al Pajarito Valverde, pero el trabajo defensivo de Arabia Saudí fue muy fuerte y no se arrugaron, comodísimos con el 1-0.
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En el minuto 55 llegó el mejor momento de Uruguay, ofensivos y más alegres. La celeste apretó y volcó todo el juego en el campo saudí, jugando largo y más cómoda. Avisó Canobbio de cabeza y, poco después, Manuel Ugarte reventó la madera con un tremendo latigazo desde fuera del área que pegó en el poste izquierdo. Tras el susto, en el 62′, el portero Al Owais paró el juego estirándose el gemelo para enfriar el asedio.
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[–>Bielsa introdujo a Nicolás de la Cruz por Ugarte. A ahí emergieron los mejores minutos de Fede Valverde en el 73′, con buenas jugadas con ritmo que forzaron varios córners. En el minuto 77 todo el empuje era uruguayo, pero parecía imposible tumbar el muro.
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Pero madre mía si había manera. Lo logró, Maximiliano Araújo, en el minuto 80. El gol nació de una pelota parada. Tras el centro, De la Cruz vio cómo la defensa le bloqueaba un disparo; el cuero salió rebotado y Federico Viñas conectó un gran testarazo. Al Owais firmó una soberbia parada, pero a la segunda, tras ese rebote descontrolado dentro del área, Araújo llegó oportunamente para fusilar por bajo. 1-1.
[–>[–>[–>Con las tablas, el extremo se marchó ovacionado en el 82′ por Brian Rodríguez en un tramo final electrizante. Uruguay salvó un punto de oro que no no solo da vida a Uruguay, sino que iguala el desastre del arranque de España, borrando de un plumazo los favoritismos teóricos y convirtiendo el Grupo H en un auténtico campo de minas. Con las fuerzas totalmente equilibradas, todo el desenlace del grupo queda ahora condenado a resolverse en dos jornadas a vida o muerte.
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