Cruel final para un sueño gigante. El Europa dijo adiós al ascenso tras caer eliminado ante un efectivo Celta Fortuna. A pesar de la despedida, los escapulados dieron la cara hasta el último suspiro, cerrando una brillante temporada de la que su afición solo puede sentir orgullo.
[–>[–>[–>El enfrentamiento arrancó con un ritmo eléctrico y vertical desde los primeros compases. Jordi Cano avisó primero en un córner, pero el Celta Fortuna replicó con peligro. Hugo Burcio rozó el gol ante Flere, obligando a la zaga escapulada a estar muy atenta. Los gallegos dominaban la posesión frente a un Europa replegado que esperaba su opción. Antes de la media hora, Jordi Cano firmó una gran jugada individual y la clavó en la escuadra. Con el 0-1, el filial vigués apretó arriba. Lejos de conformarse, el conjunto de Aday Benítez buscó con ambición ampliar la renta. Caravaca y Jay disfrutaron de opciones muy claras para certificar el segundo tanto visitante. Fueron, sin duda, los mejores minutos en ataque de los barceloneses sobre el terreno de juego. Justo antes del descanso, Hugo González tuvo el empate en sus botas, pero su disparo se fue alto.
[–>[–>[–>Tras el receso, los vigueses saltaron decididos a revertir la situación adversa. Álvaro Marín avisó primero con un potente disparo que se estrelló en el travesaño. Poco después, el colegiado castigó al Europa con un penalti sobre Hugo Burcio. El valenciano Hugo González asumió la presión y empató desde los once metros. La intensidad no bajó y un nuevo penalti para el Celta Fortuna llegó enseguida. Nuevamente, Hugo González ejecutó con maestría el disparo para firmar el 2-1. Sin embargo, la alegría duró poco en Balaídos por el protagonismo arbitral. El árbitro continuó su concierto de pito señalando una pena máxima visitante. Jordi Cano firmó su doblete desde los once metros y devolvió la vida al Europa. El 2-2 no se movió pese a los intentos locales, obligando a jugar la prórroga.
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En el tiempo extra, el mazazo de Ángel Arcos dictó la sentencia definitiva en el momento más implacable. No hubo espacio para el milagro; solo el amargo silencio de una ilusión que se desvaneció.
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