El reencuentro con los compañeros que dejaste a mitad de un proyecto siempre es especial. Sobre todo cuando eras pieza importante del mismo y ahora, tres meses después, todavía batallas por hacerte un nombre en tu nuevo hogar. El morbo añadido en el Celta-Elche de este domingo lo pone la manera de salir de Álvaro Núñez de la entidad franjiverde, cuestionable por las dudas en torno a las formas, a aquella pubalgia que se agudizó precisamente cuando el futbolista encaraba la recta final de una renovación automática por número de partidos jugados.
[–>[–>[–>En clave deportiva, el paso de Álvaro Núñez por la ciudad de las palmeras es intachable. Llegó como primer fichaje de la «era Sarabia», aunque con la firma de Chema Aragón, director deportivo exprés de los ilicitanos aquel verano de 2024, procedente de un Amorebieta que había descendido a Primera RFEF y tras no haber conseguido dar el salto definitivo en las canteras del Athletic y el Barça.
[–>[–>[–>Nadie esperaba lo que acabó ofreciendo Núñez, casi desde el primer día. Un rendimiento notable en el carril derecho del Elche, tanto el curso del ascenso como la primera mitad de esta 2025-2026, ya en la élite. El contrato que firmó no contemplaba, al menos por su parte, una mejora tan rápida y fulgurante. Y el futbolista empezó a ver que le agasajaban más desde fuera, con el Celta como uno de los clubes interesados, que desde la planta noble del Martínez Valero, donde se mostraron inflexibles tanto con la cláusula de renovación automática si disputaba 25 partidos como con el lugar del vasco dentro de la escala salarial de la primera plantilla.
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Empezó entonces un pulso que se alargó hasta el mercado invernal, con el futbolista dejando caer que era una perita en dulce y que le tenían que ofrecer cariño (y dinero) para renovar. No fue así. Y, de repente, un futbolista que había sido titular en las 19 primeras jornadas de liga dejó de jugar. El último partido de Álvaro Núñez con la franja verde fue el 10 de enero, en el derbi contra el Valencia.
[–>[–>[–>Con la pubalgia como excusa transcurrió prácticamente todo el mercado invernal. En las últimas horas del mismo se aceleró su salida al Celta, que lo incorporó por algo más de un millón de euros, sin esperar a junio y a que el propio futbolista se hubiese cerrado en banda a seguir jugando con el Elche si continuaba hasta el final del presente curso.
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En Vigo, Álvaro Núñez está en las antípodas, en cuanto a protagonismo, de lo que vivió en Elche. Firmó el 2 de febrero, no entró en una convocatoria hasta 24 días después, contra el PAOK en Europa League, por la mencionada pubalgia, y no debutó hasta el 15 de marzo. Ha disputado cuatro partidos, tres de ellos como titular, y no ha ganado ninguno, formando parte del once inicial en días aciagos en Balaídos como las derrotas contra Alavés (3-4) y Oviedo (0-3). Allí le cierra el carril diestro Carreira, precisamente otro exfranjiverde (20 partidos en la 2023-2024). Ahora toca reencuentro, con el morbo añadido por aquel triste último mes como franjiverde.
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