Cuatros goles y unos cuantos pitos y exabruptos de la afición contra el entrenador y la directiva después, Luis Carrión ya es historia del Oviedo. Dice el refrán que lo que mal empieza, mal acaba, y así ha sido en esta ocasión. Todo ello después de que minutos antes del inicio de la debacle azul en Sevilla, Agustín Lleida, alto directivo de la entidad y uno de los señalados por la cabreada hinchada, afirmara que la confianza en el técnico seguía intacta.

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