Lo nunca visto. A sus 36 años y con 276 duelos disputados en la UD, Jonathan Viera vivió una situación insólita en su carrera. Fue retirado en el 39’ como primer cambio ante la roja al meta Dinko Horkas –para que entrase Churripi y el brazalete volase a Enzo–. Dado su incendiario carácter, como quedó demostrado en La Romareda, el 18 de junio de 2015, cuando arrancó una silla del banquillo de Paco Herrera, se esperaba cualquier reacción volcánica. No pasó nada. Resignación, abrazo con el estratega ovetense y la desolación del ‘21’, que quedó señalado en esa recta final por el despiste de Dinko. Mientras se revisaba la acción en el VAR, el meta y el mediapunta se fundieron en un abrazo. Unidos por la desesperación. Fue un gesto, el del capitán, que recibió el reconocimiento del entrenador. «Ha dado un ejemplo de humildad».

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