El 16 de marzo de 2025 el Atlético de Madrid tocó fondo. Cuatro días después del celebérrimo penalti de Julián Álvarez en el derbi de Champions, el Barça asaltó el Metropolitano con una remontada memorable. Del 2-0 se pasó al 2-4 final en veinte minutos vertiginosos de los de Hansi Flick, aquel equipo del curso pasado que no se daba por vencido así como así. El triunfo culé en Canillejas supuso recuperar el liderato y descabalgar a los colchoneros prácticamente de la lucha por el título liguero, descolgado a siete puntos del primer puesto.
[–>[–>[–>El tramo final de campaña del Atlético y de Simeone, a raíz de ese partido, fue para olvidar. Borrón y cuenta nueva. El proyecto liderado por Julián Álvarez necesitaba refuerzos. Rodear al diferencial delantero argentino de futbolistas de primer nivel. Recuperar el ‘cholismo’ en una plantilla que daba síntomas de agotamiento de la filosofía impuesta en el club desde diciembre de 2011, cuando Simeone tomó las riendas del equipo en sustitución de Gregorio Manzano.
[–>[–>[–>170 millones para competir por todo
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Miguel Ángel Marín y Carlos Bucero se pusieron manos a la obra en un verano atípico marcado por el Mundial de Clubes, donde el Atleti no superó la primera ronda del torneo de nuevo cuño. La temprana eliminación de la cita mundialista reafirmó el propósito: los fichajes cayeron en avalancha.
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Álex Baena, Atlético de Madrid player / Atlético
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Baena, Hancko, Ruggeri, Raspadori, Almada, Pubill, Cardoso, Nico González… más Lenglet y Musso, que habían estado cedidos en la 24-25. Más de 170 millones, diez caras nuevas para un Simeone que veía cumplidas sus exigencias, a excepción del ‘Cuti’ Romero, que fue imposible de sacarlo del Tottenham.
[–>[–>[–>El Atleti ya está aquí
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Las bajas y los malos resultados marcaron el inicio de curso, con dos puntos en las primeras tres jornadas. Baena cayó lesionado en el duelo inaugural frente al Espanyol y luego sufrió un ataque de apendicitis que le obligó a estar semanas parado. Simeone no daba con la tecla, reconocía públicamente que les faltaban ciertos mecanismos para “generar el último pase” y sus métodos empezaron a cuestionarse por parte de un sector de la afición.
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No fue hasta el primer parón internacional, a inicios de septiembre, cuando el Cholo pudo trabajar en el acoplamiento de las nuevas piezas. Hizo apartes con los centrocampistas, con los defensas y mucha labor psicológica con los delanteros. Les pidió un cierto posicionamiento sobre el campo, especialmente a los medios, como ubicarse en repliegue y despliegue y saltar a la presión de forma homogénica.
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[–>[–>[–>[–>A ritmo de récord
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El Atlético es otro desde finales de septiembre: más compacto, más letal, más ‘cholista’. Los colchoneros no han perdido en Liga desde entonces y sus únicos tropiezos han llegado frente al Liverpool y el Arsenal en Champions. El cuadro rojiblanco bate registros y llegará al Spotify Camp Nou como un bólido: se adelanta siempre en el marcador -rércord histórico en catorce jornadas- y encadena siete triunfos consecutivos en todas las competiciones.
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Las dudas que emana el equipo de Hansi Flick las vivió y sufrió Simeone, el peor adversario posible que podría encontrarse un Barça titubeante este martes (21.00 horas) en el Spotify Camp Nou.
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