El Reus FC Reddis ya no sorprende; impone respeto. Recién ascendido, actúa con la serenidad de quien lleva años dominando la categoría. Su liderazgo no es fruto de la casualidad ni de la euforia momentánea: es el resultado de un grupo que ha sabido convertir el oficio en identidad y el esfuerzo en costumbre.
[–>[–>[–>Tras el exigente duelo copero ante el Europa —resuelto en la prórroga y los penaltis—, el equipo de Marc Carrasco volvió al verde sin atisbo de fatiga. Le bastaron 90 minutos para desarmar al Atlético Baleares (4-0), uno de los proyectos más poderosos del grupo.
[–>[–>[–>El encuentro no empezó brillante, condicionado por la temprana expulsión del capitán balear, pero el Reus supo esperar su momento y tuvo en el bigoleador Xavi Jaime a uno de sus jugadores más destacados.
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Carrasco reconoció que su equipo tardó en asentarse, pero valoró la capacidad de reacción: “La primera parte fue mala, pero la segunda perfecta. Supimos interpretar el partido y mantener nuestra identidad”.
[–>[–>[–>En la pizarra, el técnico ajustó líneas, bajó los carrileros y dio aire a los interiores para mejorar la circulación. Los cambios fueron oxígeno puro y todos respondieron. “Los que entraron cambiaron el ritmo. Este grupo ha aprendido que el protagonismo se gana ayudando”, añadió Carrasco, quien destacó el gesto de Miquel Ustrell, que cedió su entrada a un compañero “por el bien del equipo”.
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