Se encargó Estêvão de que el Liverpool sumara su tercera derrota consecutiva: Crystal Palace, Galatasaray… y un Chelsea que mira hacia arriba. Con Mamardashvili bajo palos, Isak en la punta de lanza y Wirtz en el banquillo, el equipo rápidamente encajó el mísil de un Moisés Caicedo que desató la euforia en Stamford Bridge y puso al Chelsea por delante en el marcador hasta que, superada la hora de partido, el neerlandés, asistido por Isak, se anticipó a toda la zaga ‘blue’ en el segundo palo para salvar un empate que se esfumó en el descuento tras el heroico tanto de la joya brasileña (2-1).
Maresca, que no atina con su medular titular, apostó por protegerse adelantando a Enzo y situando a Reece James en el doble pivote junto a Caicedo. Slot, por su parte, armó un once sin Frimpong ni Wirtz, cuyo inicio de curso no está a la altura de lo esperado.
El Chelsea salió ligeramente mejor y encontró premio. Le dejaron conducir a Moisés Caicedo y, una vez se plantó en la frontal, armó la pierna y envió un cañonazo a la mismísima escuadra de la portería que defendía el ex del Valencia. La respuesta del Liverpool, sin embargo, no fue suficiente. Badiashile le negó el tanto a bocajarro a Szoboszlai y un cabezazo de Isak se marchó por encima del larguero.
Eso sí, los de Enzo Maresca pudieron engrosar su ventaja por medio de Neto o de Garnacho. Slot dio entrada a un Wirtz necesitado de marcar diferencias en este Liverpool, pero fue Gakpo quien devolvió la igualdad al marcador. Szoboszlai sirvió un centro al punto de penalti buscando a un Isak que pinchó el balón y lo prolongó a un segundo palo en el que se encontraba Gakpo.
Ni uno ni otro consiguía materializar sus ocasiones… hasta que Estêvão decidió que los tres puntos se quedasen en el oeste de Londres. Pase de la muerte de Cucurella que remató el brasileño en el segundo palo para enloquecer a Stamford Bridge.
