El primer comentario que sale de los que le vieron desde el primer día es un gran aval: “Ve muy bien el fútbol”. Ese halago, que suele ir destinado a los centrocampistas con visión periférica, llama más la atención cuando se refiere a Oviemuno Ejaria (Londres, 1997) porque un simple vistazo a su fútbol suele llevar las alabanzas hacia su conducción de balón, su elegancia sobre el campo o sus soluciones en tres cuartos de cancha. Es decir, Ejaria es un jugador que entra rápido por el ojo pero que además sabe interpretar el juego como pocos.

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