La cercanía y la empatía fueron dos de las características que destacaron de Sus Majestades quienes acudieron ayer a San Martín de Castañeda para intentar verles de cerca y darles la mano. Ellos no negaron ningún saludo y se pararon especialmente a conversar con los más pequeños que junto a sus padres y abuelos se acercaron a las puertas del monasterio de la localidad.

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