Los gritos de Axel Zingle ponían los pelos de punta. A 26 kilómetros de la llegada a Limone Piemonte todo se pudo ir a hacer puñetas para el Visma. En una rotunda el equipo al completo se fue al suelo, incluido Jonas Vingegaard, rasguño en el codo derecho, y el ciclista francés se llevó la peor parte. Se le salió el hombro y los médicos de la Vuelta se lo restablecieron sobre el capó del coche sanitario mientras Zingle chillaba de dolor. Continuó en carrera. Los ciclistas son de otra raza.

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