En la playa, en la piscina, en la montaña… Durante el verano estamos más expuestos al sol, lo que conlleva un riesgo para nuestra piel, que puede sufrir daños que causan enrojecimiento, dolor y mucha incomodidad. Aunque las quemaduras solares leves no necesitan asistencia sanitaria y suelen mejorar por sí solas, existen remedios que pueden acelerar la recuperación y aliviar las molestias que provocan.

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