Darwin Núñez saldrá de Anfield con un sabor de boca agridulce. La aventura del internacional uruguayo en el Liverpool ha estado marcada por luces y sombras, altibajos que nunca le han permitido brillar con la regularidad que le habría gustado, ni convertirse en indiscutible en uno de los mejores ataques de la última década. Con Klopp, alcanzó un estado de forma bestial a principios de 2024, justo cuando Mo Salah cayó lesionado. Pero Slot lo sentenció, y Ekitiké e Isak lo han enterrado del todo.

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