Reconciliación absoluta entre PP y Vox en Baleares. El Parlament balear ha dado luz verde este mediodía a los segundos presupuestos de Marga Prohens tras un pacto entre ambas formaciones que da oxígeno a la presidenta del Govern y afianza la relación entre partidos después de algunos desencuentros importantes durante casi toda la legislatura.
Las cuentas para 2025 ascienden a 7.369 millones de euros y generan reacciones muy distintas según a quién se pregunte. La oposición, muy crítica con la presidenta y su acuerdo con Vox, considera que estos presupuestos son la consolidación de un proyecto político que “va en contra” de los intereses de los ciudadanos de Baleares y no ofrece soluciones reales. Para PP y Vox, en cambio, se trata de unas cuentas “realistas, rigurosas y centradas en resolver los problemas reales”.
La aprobación se ha producido después de tres días de debates ciertamente broncos y aburridos -la mayoría de las cuentas ya se había explicado y los discursos han sido reiterativos- que evidencian la distancia ideológica entre bloques y el creciente peso de Vox en las decisiones del Govern. La formación de Santiago Abascal no solo ha garantizado su voto a favor, sino que ha logrado imprimir su sello en varias de las principales medidas en cuestiones fundamentales como vivienda, lengua, turismo o educación.
Socio imprescindible
Aunque no forma parte del Ejecutivo, Vox ha impuesto una importante parte de su agenda. La aprobación de estos presupuestos ha confirmado que el partido vuelve a ser un socio imprescindible para Prohens, que ha incluído en las cuentas de su Ejecutivo muchas medidas, como 21 millones para el plan de segregación lingüística, la introducción del castellano como lengua vehicular en la educación, la “flexibilización” del requisito del catalán para acceder a plazas docentes o a puestos en la administración pública, la elaboración de planes de retorno de los menores migrantes a sus países de origen, la derogación de la ley de Memoria Democrática, rechazar la subida de la ecotasa, aparcar el impuesto a los ‘rent a car’ o permitir que se construya en suelo rústico sin agotar el urbanizable, entre otros.
Donde menos problemas han tenido para llegar a acuerdos ha sido en el apartado fiscal. PP y Vox han aprobado nuevas deducciones en el IRPF para jóvenes, familias numerosas, monoparentales y personas con discapacidad, así como la modificación del impuesto de sucesiones y donaciones para incluir más bonificaciones y beneficiarios.
