La selección española eligió Krasnodar como base de operaciones en el Mundial de Rusia de 2018, un enclave histórico en el sur de Rusia a orillas del río Kuban y a escasos kilómetros del Mar Negro. Famosa y cotizada en todo el país por su clima suave, la ciudad tampoco destaca por su belleza, por su orden arquitectónico ni por su modernidad.

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