La sexta entrega de ‘MasterChef 13’ dejó claro que el nivel de los concursantes sigue bajo mínimos. Tras la salida de Ana María, la veterana del grupo, el programa arrancó con una prueba en parejas que terminó siendo un desastre absoluto. Los aspirantes debían reproducir un plato de Jordi Cruz sin verlo y sin hablar, ayudados solo por las indicaciones de su pareja. Ni las visitas de Bibiana Fernández, Anabel Alonso ni Luca Dazi consiguieron levantar el reto, del que solo se salvaron dos parejas: Chema y Bea, e Ismael y Víctor.

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