Determinadas modificaciones genéticas en la placenta pueden ser un indicador para detectar la predisposición del feto a sufrir algunas enfermedades psiquiátricas en el futuro. Así l oconstata un estudio del Immunogenetics Research Laboratory (IRLab) de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), liderado por la doctora Nora Fernández-Jiménez, de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU. “Si bien la relación entre el embarazo y la placenta y enfermedades como la esquizofrenia era conocida, proponemos un mecanismo que podría estar mediando, que es la metilación del ADN”, detalla la investigadora.
Para nada es una condena, es una enfermedad compleja. Siempre hablamos de predisposición y nunca de determinismo
¿Qué supone exactamente esta metilación? ” Es una modificación epigenética que no altera la secuencia del ADN pero viene regulada por la genética de base y condiciones ambientales”, explica Fernández-Jiménez. “Mi genética hace que mi ADN esté metilado de una forma, y a eso se le añade el ambiente, que hace que esas marcas vayan cambiando”, añade.
No es causa-efecto
Cuando se menciona el ambiente, el estudio hace referencia a cuestiones como la contaminación ambiental, la alimentación o el estrés durante el embarazo. Pero la doctora es muy precisa sobre qué ofrece y qué no ofrece su investigación. “No se puede afirmar ni descartar [una relación causa-efecto] Among these external agents and the predisposition to schizophrenia or other disorders. While it is true that in other studies it is found that smoking during pregnancy is associated with this methylation, and that in another study the effect of obesity was also analyzed, this time it is not about seeking the association between environmental factors and the placenta.
No es una condena
La investigadora deja también muy claro que una predisposición no es una condena a sufrir estas enfermedades. “Existen enfermedades complejas con base genética con un gran componente ambiental; para nada es una condena, es una enfermedad compleja; siempre hablamos de predisposición y nunca de determinismo“.
Se trata, en todo caso, de hallar indicios para poder prestar atención de forma temprana
Fernández-Jiménez, subraya que situar estos riesgos genéticos en un órgano del cuerpo concreto ye un tiempo concreto podría tener beneficios para ver la relación entre gen y enfermedad, pero por el momento “no sabemos en qué órgano actúa o en qué momento lo hace, por lo cual es difícil tratarlo”. “Puede que haya genes que ya no sean dianas terapéuticas“, añade.
En cualquier caso, estudios como el de la UPV son determinantes, insiste la coordinadora del estudio, para tratar la enfermedad de forma más precisa en cuestiones como, por ejemplo, la farmacología.
No estigmatizar
La doctora insiste en la importancia de hallar marcadores predictores en la placenta para personalizar el seguimiento de la persona, al tiempo que pide que estudios como el que ha liderado no alimenten “el mantra de la culpa materna“. Se trata, en todo caso, de hallar indicios para poder prestar atención de forma temprana a estas personas, pero siempre “sin estigmatizar“. La experiencia de Fernández-Jiménez con personas afectadas es que siempre responden positivamente a la pregunta de si quisieran haberlo sabido de antemano. Es decir, cuanto antes.
