El Tour de Francia 2025 vive hoy lunes 21 de julio su segunda y última jornada de descanso antes de encarar el tramo decisivo de la carrera.
Tras 15 etapas y más de dos semanas de competición, el pelotón se toma un respiro en Montpellier con la vista puesta en la colosal ascensión al Mont Ventoux, escenario elegido para retomar la acción este martes con una etapa que puede marcar diferencias profundas en la general.
Marcado por la dureza acumulada y una tensión reducia por el claro liderato de Tadej Pogacar en la clasificación general. Las piernas pesan, las caídas han hecho mella y la fatiga se empieza a notar incluso entre los más fuertes.
La etapa de ayer, con final en Carcassonne, fue aparentemente tranquila, pero dejó una nueva victoria para el equipo UAE, con Tim Wellens culminando una fuga que simboliza el control que la escuadra emiratí ha ejercido durante toda la carrera.
Al frente de la clasificación general continúa Tadej Pogacar, sólido en su liderato con una renta de 1’12” sobre Jonas Vingegaard, su rival más directo y único que ha logrado inquietarlo en la alta montaña. Ambos han librado ya varios duelos épicos, con el esloveno mostrándose claramente superior en los momentos clave.
Las etapas clave del Tour de Francia 2025
Lo que viene es ciclismo en estado puro. La etapa del martes, con final en el Mont Ventoux, puede provocar otro hachazo de un Pogacar inspirado: una jornada corta pero explosiva, con final en alto y ambiente de clásico. El “Gigante de Provenza” se subirá por su vertiente más temida, y se espera que los ataques entre los favoritos no se hagan esperar.
The profile of the Mont Ventoux stage after the rest day / TDF
A partir de ahí, los Alpes entrarán en escena con dos etapas encadenadas que incluirán pasos por el Col de la Loze, La Plagne o Val Thorens, en lo que puede convertirse en el gran teatro de la batalla final por el Tour.
La carrera llegará a su clímax el próximo fin de semana, con una contrarreloj en terreno rompepiernas el sábado y el paseo final por los Campos Elíseos el domingo.
Pogacar descansa vestido de amarillo con el Tour casi sentenciado. El Tour duerme, pero solo para volver a rugir.

